3.4.06

Como devorar a Dios




Entrar al cielo crudo
todavìa màs allà de los mares del ocaso,
empujando los huesos como si no hubiera a donde huir.
Entrar al cielo crudo.
El latido de jaurìa
decapitando cisnes àngeles de blanco
al silbido de la histeria del llanto y el machete.

Si levanto mi naciòn de lobos
serà para olfatearte entre los biombos del Edèn.
Tu para nosotros, grandioso hijo de puta,
Un apèndice de toda la dulzura derrumbada.

A mi no me nombres
Paràsito monstruoso de la carne, la espalda de martir encorvada
como un arco voltaico sobre seda humedecida.
A mi no me nombres, y declàrame la guerra.

Sueño con mi lanza y tu cabeza atravezada,
o sueño que arrastras mi carcasa por la arena.

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